Como no podía ser de otra manera con mi condición de viajera empedernida, una pandemia mundial tenía que encontrarme viajando por supuesto…

Aunque debo decir que fue uno de los peores viajes que he vivido por suerte la estancia no fue tan mala después de todo y me ha servido para entender y atar muchos cabos sueltos con respecto a nuestra sociedad y a la cultura que hoy lo domina todo, la del consumismo y la banalidad. Aun así, convive también la ayuda y la colaboración desinteresada de buenas personas que con su compañía hacen que el mundo mejore un poco…

Todo comenzó la semana del 9 de marzo, yo tenía previsto hacer un viaje a Uruguay (mi país natal) para realizar unos trámites inaplazables además aprovechar para visitar a la familia y hacer unas vacaciones a final de mes e incluso pasar allí semana santa. Esa semana transcurría con normalidad, es verdad que ya se veía menos gente en las calles y las alarmas habían saltado en Italia y China, pero por el momento nadie le daba demasiada importancia.

A medida que fueron transcurriendo los días se veía que la cosa empeoraba y se ponía seria así que debía definir qué hacer con el viaje, sopesar el tiempo y los inconvenientes que tendría, aunque jamás pensé que me enfrentaría a una pandemia mundial en menos de 3 días y viendo que ya había países que cerraban las fronteras para las personas provenientes de zonas de riesgo como España, Italia y China me animé y compré un billete para el 13/03/20 con tranquilidad ya que Uruguay no contaba con ningún caso hasta el momento y funcionaba con normalidad, además iba a mi país de nacimiento si bien vivo en España hace muchos años y tengo doble nacionalidad pensaba que siempre sería bienvenida allí a pesar de todo…

Ese viernes 13 de marzo estaba preparando todo para salir hacia el aeropuerto cuando me llaman y me avisan que está hablando el presidente en conferencia, estaba declarando el estado de alarma por la crisis sanitaria provocada por el Covid-19 que se haría oficial a partir del día siguiente 14/03. En ese momento mi decisión fue seguir con el plan ya que teniendo en cuenta la situación no podría viajar en varios meses y no podía aplazar-lo así que fui al aeropuerto, allí me enteraría si el vuelo salía o no. Todo funcionaba con normalidad excepto que la mayoría de la gente ya iba con mascarillas y guantes, el vuelo salió en hora hacía escala en Madrid, donde no sabía si era posible continuar mi viaje. Juro que ha sido el viaje más incierto de mi vida, porque he tenido retrasos, cancelaciones, aterrizajes de emergencia, etc. pero el cierre de fronteras por una pandemia??!! Era totalmente nuevo para todos…

Aeropuerto

Al llegar a Madrid, el aeropuerto estaba prácticamente vacío excepto por los pasajeros del vuelo que llegaba en mi avión y curiosamente iba lleno, mucha gente volvía de vacaciones a Uruguay donde vivía, otros iban por diversas razones como en mi caso, a visitar algún familiar o de vacaciones. Durante el viaje había tensión comentábamos con que nos íbamos a encontrar cuando llegásemos allí, mi familia me avisó mientras estaba en Madrid a punto de despegar hacia Montevideo que el gobierno de Uruguay tenía previsto cerrar fronteras y que estaban haciendo las gestiones.  12 hs. Viajando sin saber si íbamos a entrar al país o que iban a hacer con nosotros… Durante mi viaje ya se habían detectado en Uruguay los 2 primeros casos de Covid-19 eso hizo explotar todas las alarmas por eso el cierre de fronteras porque querían actuar rápido y que no les pasara lo mismo que a Italia o España.

Llegamos por la mañana, aterrizamos y nos tuvieron casi una hora en el avión para comprobar que estábamos todos en condiciones sanitarias óptimas para bajar del avión, algunos pasajeros sospechosos los sacaron por otra puerta del avión y los llevaron a realizar otro tipo de controles más exhaustivos. El resto en el control de pasaportes nos exhortaron a realizar una cuarentena de 14 días aislados para evitar cualquier tipo de contagio. En mi caso, iba a hacer trámites, necesitaba moverme y no podía quedarme 15 días encerrada me sentí enfadada, discriminada y apestada por llegar de una zona de riesgo. Como que daban por sentado que todos estábamos infectados, mientras aquí en España estaban obligando a la población a quedarse en sus casas dictando así el primer confinamiento obligatorio de 15 días. En ese momento no podía comprender tal magnitud y tampoco el aislamiento, en un arranque de no molestar a mi familia que estaba incómoda con la situación, me fui a un hotel para pasar los días allí pero al día siguiente me avisan que el hotel va a cerrar por medidas de prevención y que tenía que irme así que tuve que volver a casa de mi familia siempre tomando todas las precauciones de distancia de seguridad, mascarilla, alcohol en gel, etc. por si yo estuviera contagiada, aunque no tenía síntomas.

Mientras tanto pasó 1 semana y había avanzado con mis trámites a pesar que todo estaba prácticamente cerrado y que no podía salir, en Uruguay dictaron cuarentena voluntaria por prevención ya que había pocos casos y al ser poca población excepto en la capital Montevideo. El resto del país no suele tener aglomeraciones de gente como las grandes ciudades, por ese motivo hay menos riesgo de contagio, además debo decir que la población colaboró quedándose en sus casas por voluntad propia teniendo en cuenta el riesgo. Algo que nosotros aquí no hicimos supongo que no creímos que podía ser cierto hasta que llegó lo peor, muertos y muertos que suman.

El gran reto habiendo cerrado las fronteras tanto Uruguay como España era volver a casa, me puse en contacto con el consulado español en Uruguay para pedir información y me respondieron rápidamente. En ese momento se estaba organizando un vuelo de rescate con la colaboración de la compañía Iberia, la cancillería de Uruguay y el gobierno español para repatriar a españoles varados en Uruguay que eran cerca de 500. Al día siguiente me llamaron de Iberia para confirmar el billete y poder volver a casa, en un vuelo completo con 286 pasajeros que volvían a casa, la mayoría españoles, uruguayos establecidos en España y el resto europeos de otros países que llegaban aquí para hacer escala. Cuando me dieron la noticia rompí a llorar de la emoción porque volvía a casa, aunque sabía que venía a estar encerrada en cuarentena solo quería volver a mi hogar. Después de tanta tensión, tanta incertidumbre y de no saber cada día que pasaría con mi vida tenía una certeza, gracias a mi familia tuve la contención necesaria para soportar tal presión porque a pesar de la situación fueron los mejores anfitriones al hospedarme en sus casas.

Avión

El viaje de regreso comenzó cuando llegué al aeropuerto y me esperaba una larga cola hasta el embarque, el aeropuerto estaba cerrado solo recibía vuelos de rescate organizados por el gobierno así que no era posible hacer check-in online y los controles eran muy exhaustivos, tuvimos que firmar una declaración jurada haciéndonos responsables que de viajábamos a una zona de riesgo.

Mientras estaba en la cola que duró más de 2hs. tuve la oportunidad de observar a la gente y escuchar conversaciones…mientras yo estaba atemorizada y sufría por lo que estábamos viviendo, había gente que estaba relajada y parecía no darse cuenta de la situación. Haciéndose selfies con el móvil y sin ningún tipo de protección, otros comprando souvenirs en la tienda que estaba abierta raramente, creo que en ese momento no eran conscientes de que esto es un antes y después para la humanidad.

Ya en Madrid fue muy angustiante ver el aeropuerto completamente vacío y cerrado, así como también la ciudad de Barcelona desierta sin embargo había algo de positivo en esa imagen y que todos estamos colaborando para salir de esta pandemia. Ya estoy en casa!Covid-19

Tenemos que despertarnos para dejar de vivir en la banalidad y darnos cuenta que somos frágiles y que estamos muy lejos de ser invencibles… ahora sabemos que todavía tenemos una oportunidad para revertir todo esto, no la dejemos escapar y cuando tengamos la opción de salir hagámoslo con conciencia o de lo contrario volveremos a estar peor, tratemos de colaborar entre nosotros desde la profundidad de salir adelante como humanidad y no como individuos porque al final somos seres sociales y necesitamos los unos de los otros, esto ha demostrado que todos somos débiles ante la amenaza de la muerte no importa nacionalidad, ni raza ni clase social así que captemos el mensaje del universo para mejorar!

Daiam I.

14/04/2020

“Nosotros no podemos gobernar el viento, pero podemos ajustar las velas” …