Este viaje para mí ha sido un sueño cumplido porque hacía años que lo tenía en mente. Para recorrer un destino así, es necesario tener tiempo, ahorros y energía para afrontar la variedad de maravillas en cuanto a las tecnologías y saltos culturales que se encuentran a cada paso…

 

 

El clima es muy variable a lo largo del año, nosotros viajamos en el mes de octubre ideal para viajar a JAPÓN ya que baja la humedad del verano y no hay tantas lluvias como todavía en septiembre, la época más recomendable es desde finales de septiembre a principios de noviembre. El resto del año puede hacer frío, calor pegajoso o tener lluvias constantemente. El otoño es la estación más moderada del año.

Comenzamos la ruta por la ciudad de Tokio, un lugar que mezcla la tradición con las nuevas infraestructuras donde se puede visitar templos milenarios y santuarios como MEIJI y ASAKUSA KANNON junto con rascacielos y edificios con vistas espectaculares como la TORRE DE MORI.

Además, es un buen lugar para comprar recuerdos como kimonos o los típicos paraguas de papel y aparatos electrónicos ya que en Tokio y Kioto existen tiendas libres de impuestos.

Al llegar, a pesar del jetlag lo primero que quisimos fue degustar platos típicos, aunque en la gastronomía japonesa no solo es comer, sino que todo está rodeado de rituales y ceremonias que hacen de la comida un goce. Se come siempre con palillos, en algunos casos de las fuentes directamente, el ingrediente más importante en su cocina es el arroz que siempre lo ponen como acompañamiento. Entre sus platos típicos están el Sukiyaki, Ramen, Tonkatsu, Kushiage, El Sake (bebida alcohólica) y para finalizar la comida beben té verde como infusión. En general su comida lleva variedad de sabores, carnes y verduras con salsas y especias, además el atractivo principal es su presentación con decoraciones especiales.

Todo el recorrido lo fuimos haciendo en tren con el Japan Rail Pass, un pase que es posible comprar antes del viaje y permite moverse en tren por el país sin limitaciones.

 

 

Continuamos hacia la ciudad de Hiroshima, nombre que no necesita demasiada presentación. A todos nos suena por la bomba de Hiroshima y es lo que fuimos a ver allí, ¿Cómo una ciudad pudo recuperarse tras el primer bombardeo atómico de la historia siendo totalmente reconstruida después de la guerra? Se puede visitar el MUSEO DE LA BOMBA ATOMICA y el MEMORIAL DE LA PAZ.

Desde allí nos fuimos hacia Kioto en tren bala, aquel viaje ¡fue una experiencia extraordinaria, fuera de serie algo sublime y único! Cruzar el país en tres horas superando los 300 km por hora es como sentirse en el futuro o en una nave espacial…Sólo hay que verlo en el mapa para que sea más excitante.

En Kioto se puede visitar infinidad de jardines de diferentes tamaños y variedades como el PABELLÓN DE ORO o el SANTUARIO DE HEIAN. Por la tarde en las zonas de GION y PONTOCHO se puede ver a las aprendices de Geishas, son damas de compañía que reciben una educación disciplinada para ofrecer sus servicios, las niñas japonesas que quieran convertirse deben estudiar canto, baile, literatura, protocolo, etc. Visten bellos kimonos y un maquillaje muy particular. Actualmente aún siguen con la tradición, su tarea será acompañar a sus clientes con una conversación amena, bailes, lecturas o incluso tocar algún instrumento musical.

En general la gente es muy amable, aunque algo tímidos ya sea por sus costumbres o por su cultura, aunque nunca faltan los buenos modales y los saludos. En cuanto a la religión, los templos en su mayoría son budistas y sintoístas va relacionada a la visita de los mismos y algunos rituales como bodas y festividades, aunque para ellos no es tan importante en su vida cotidiana, en general las dos religiones coexisten sin problemas.

 

Geisha Japon

Seguimos hacia Osaka, con esta visita llegando al final del viaje aprovechamos para disfrutar de la típica ceremonia del té, allí supimos que es procedente de China y que es una costumbre social que se fue imponiendo a través de la historia añadiendo reglas y procedimientos diferentes para los asistentes. Es mucho más que beber un té, es el arte de gestos y movimientos que comprenden diferentes significados, para ellos su finalidad es purificar el alma a través de la naturaleza, también representado en las religiones.

En Osaka que teníamos un día libre antes de coger el vuelo de regreso, decidimos improvisar teniendo en cuenta que queríamos conocer el puerto y además probar la comida típica como el cangrejo y las brochetas rebozadas. Otra cosa muy ocurrente que no quisimos perdernos fue la visita a un Karaoke japonés ya que lo habíamos visto en algunos programas de tv y nos hacía ilusión conocerlos, sinceramente fue muy divertido porque son salas privadas que se alquilan por horas, normalmente en rascacielos con excelentes vistas donde puedes cantar con tus amigos sin prejuicios ya que no hay más gente mirando. Es muy liberador para esos días estresantes después del trabajo, ojalá tuviéramos esa costumbre por aquí…

Respeto por la cultura oriental porque considero que son civilizaciones que en algún punto están más desarrollados que la cultura occidental, en cuanto a su forma de vivir, alimentarse, salud. etc. Aunque no esté de acuerdo con todo aquello he ido en busca de aprendizajes para palpar sus tradiciones, religión y costumbres en primera persona y empaparme de ellas sin límites, volver convertida en una persona nueva y reformada obteniendo las mejores lecciones de vida y de sabiduría, espero y deseo haber cumplido mi cometido.

Lo más importante que debe dejarte un destino es el recuerdo y las anécdotas de haber vivido experiencias nuevas, salir de la zona de confort para conocer nuevos horizontes. JAPÓN es un destino innovador, rico en todos los aspectos: gastronómico; tecnológico; cultural y arquitectónico.

¡Una vivencia inolvidable!

 

 

Daiam I.

21/08/2021